Mientras tanto, Gianni experimentaba con la fotogrametría, pues sentía gran interés y curiosidad por saber cómo funcionaba dicho campo. El resultado final nos sorprendió. En aquella época había algunos recursos de comida en 3D de gran calidad, pero no los suficientes. La idea de tener una biblioteca repleta de modelos de comida en 3D de gran calidad nos pareció fantástica, ya que facilitaría la vida a artistas 3D como nosotros. Además, escanear alimentos en 3D es muy divertido y, dado que ambos estamos hechos todos unos foodies, teníamos claro que queríamos abrir una tienda de escaneos de alimentos en 3D.
¿Cómo aplican tus clientes estos recursos 3D en su trabajo?
Nuestros recursos de comida en 3D pueden usarse en archviz y para efectos visuales, videojuegos, CGI en general e incluso para la impresión en 3D. Nos acordamos de una empresa de impresión 3D que había comprado nuestros modelos para mostrar una cesta llena de fruta impresa en 3D en un evento. Les pudimos ayudar proporcionándoles archivos de modelos formados por muchos polígonos (los cuales suelen estar disponibles solo por encargo) y ellos nos enviaron algunas nueces impresas en 3D de nuestra tienda.
¿Qué ventajas consideras que tiene la fotogrametría?
Es una técnica que genera un recurso en 3D de un objeto real, con todas las marcas e imperfecciones que tendría en el mundo real. Cada objeto cuenta una historia. Algunos detalles son indetectables a simple vista, pero son precisamente los que dan vida a un objeto. No deja de sorprendernos la interesante apariencia de algunos objetos cuando se ven de cerca con el objetivo de una cámara.
¿Sabías que, si miras la superficie de una almendra desde muy cerca, se perciben algunos pelillos? Lo que queremos decir es que el nivel de detalle que se obtiene con la fotogrametría tardaría una eternidad en conseguirse mediante el modelado (si es que es posible).
¿Qué es lo que más te gusta de RealityScan?
Al principio, usábamos otro software de fotogrametría, pero habíamos oído hablar mucho de RealityScan y nos entró la curiosidad. Desde el principio, nos sorprendió su velocidad y su gran nivel de detalle. Es genial poder usar tantas imágenes sin que ello ralentice los procesos de trabajo. RealityScan nos ha ayudado mucho a acelerar nuestros procesos. Nos enamoramos del software al instante y ya no volvimos a usar el anterior.
La comida parece increíblemente realista. ¿Cuál es el truco?
Que generamos cada escaneo con amor y cuidado. Cada paso del proceso de trabajo contribuye a conseguir este realismo. Creemos que lo más importante para que nuestros escaneos parezcan fotorrealistas es que proporcionemos un brillo y una rugosidad precisos y, si es necesario, un mapa SSS. Nos fijamos mucho en los detalles y la precisión del objeto.
Después de hacer las fotos, intentamos guardar los objetos escaneados originales como referencia. A veces, se necesita todo un día para conseguir el brillo y la rugosidad correctos, y da la sensación de que tardamos demasiado tiempo en obtener el recurso. En algunos casos, se tardan hasta cuatro o cinco días en completarlo, por lo que hay que tener bastante paciencia. Es un trabajo duro, pero al final siempre merece la pena.
¿Puedes revelarnos algunos de los secretos del proceso de trabajo? ¿Qué pasos se suelen seguir?
El desafío comienza cuando vamos al mercado a buscar los objetos que nos interesa escanear. Este paso ha generado unas cuantas anécdotas graciosas.
Recuerdo que, una vez, un empleado de una tienda se fijó en que, literalmente, analizábamos cada manzana que tenían para elegir la perfecta. Se acercó y nos pidió, amable pero firmemente, que no tocáramos todas las manzanas o que, al menos, usáramos guantes.
También recordamos la mirada de sorpresa que obtuvimos de una pastelera cuando le pedimos que nos diera otro macaron porque el que había cogido ella no era el idóneo. O cuando nos presentamos en una cafetería tres días seguidos, sin comprar nada, solo para ver si tenían una magdalena perfecta. Ya veis que hemos puesto todo nuestro empeño en conseguir los objetos perfectos para escanear.
Tras esos largos viajes al supermercado, el proceso de trabajo comienza con la toma de fotografías. Solemos sacar entre 200 y 600 fotos por cada escaneo, dependiendo de la complejidad que tenga el objeto.
Cada objeto es diferente, lo que supone un desafío en sí mismo. Luego, seguimos con la retopología, el desenvolvimiento de UV y la creación de mapas. Durante la generación de texturas, hacemos renderizados de prueba en entornos distintos. Cuando el recurso se ve bien en todos ellos, damos por terminado el día y el modelo está listo para usarse. Si somos lo bastante rápidos, podemos comernos el alimento escaneado como recompensa.
¿En alguna ocasión alguien ha intentado comprar comida real en vuestro sitio web?
De momento, no. Pero sí que hemos bromeado pensando en la posibilidad de que eso suceda. Nos preguntamos si alguien estaría dispuesto a pagar 149 dólares por una manzana o una magdalena.
¿Qué planes de futuro tenéis como empresa?
Queremos crear el punto de referencia al que acudir para conseguir cualquier recurso de comida en 3D que puedas querer. Pero no solo queremos tener cantidad, sino que también queremos mantener la calidad más alta posible para que nunca quepan dudas de si el modelo quedará bien en un primer plano.
Como nos encanta viajar, sería increíble ir viajando mientras vamos escaneando la comida de todos los lugares del mundo: dulces en París, sushi en Tokio, churros en España... Ya tenemos más de 200 alimentos escaneados en nuestra tienda y no hemos hecho más que empezar. Nos espera muchísima comida lista para que la escaneemos. Creemos que tenemos un futuro muy prometedor.